10 piezas que valen más que mil palabras

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Hay escenas emblemáticas en muchas películas donde sólo se escucha la música. Los diálogos son prescindibles. La banda sonora no sólo los sustituye, sino que describe a los personajes. O enfatiza su personalidad, acciones, emociones, sentimientos…

Hoy recordaré diez de ellas que complementan a dichos fotogramas inolvidables, algunas de las cuales también están presentes en el repertorio de “Cinemasque”. Eso sí, sin spoilers relevantes.

  • Alatriste (Roque Baños)

Las miradas entre Diego y María demuestran que, pese a las adversidades, siguen enamorados en el momento más difícil de sus vidas. El tema de “El collar” realza todavía más ese afecto sincero y con un perdón implícito.

  • Carros de fuego (Vangelis)

Su icónico tema principal siempre estará asociado al entrenamiento de los atletas a lo largo de la playa de Saint Andrews.

  • Cinema Paradiso (Ennio / Andrea Morricone)

Quien haya visto “Cinema Paradiso” sabe que la secuencia final lo llevará al borde de las lágrimas, con sensaciones de todo tipo, aún más influenciado por el tema de amor que suena.

  • E.T el extraterrestre (John Williams)

La huida en bicicleta más increíble de la historia del cine termina en su momento cumbre con esta música. No obstante, ésta sería una versión reducida. Toda la persecución está acompañada por el tema “Adventures on Earth”, de unos diez minutos de duración pero muy recomendable.

  • Fantasía (Varios)

Esta película contiene mucha música. Pero todo el mundo recuerda a Mickey tratando de amaestrar a una escoba, al son de “El aprendiz de brujo”, de Paul Dukas.

  • Forrest Gump (Alan Silvestri)

¿Existe una melodía más adecuada para definir el carácter simple y sensible del protagonista, antes de que éste comience a relatar su apasionante historia?

  • Lo que el viento se llevó (Max Steiner)

El tema de Tara y la silueta de Escarlata en contraste con ese cielo rojo calan tanto en el espectador como el mítico juramento que ella acaba de proferir: “A Dios pongo por testigo que jamás volveré a pasar hambre”.

  • Memorias de África (John Barry)

Su inconfundible música nos acompaña en un viaje cinematográfico por este continente y permite que disfrutemos de las imágenes aéreas desde la avioneta de Robert Redford.

  • Psicosis (Bernard Herrmann)

Una de las escenas más terroríficas de Hitchcock, aunque ahora sepamos que la sangre de la víctima era en realidad chocolate. Pero esa cortina de baño y los chirriantes sonidos de los violines al ritmo de los movimientos del cuchillo…

  • Vestida para matar (Pino Donaggio)

Esta ducha, sin embargo, fue bien distinta al principio. Un sueño erótico de la protagonista que, al compás de la sensualidad de la melodía, deriva en un éxtasis sexual.

De estos autores podría escoger incluso varias películas en algunos casos, pero he preferido ceñirme sólo a una para no repetir. Seguro que también a vosotros se os ocurren otras. Tal vez más contemporáneas. Como siempre que publico un artículo con listados, os propongo vuestra colaboración.

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