5 bandas sonoras diabólicas

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Sectas satánicas. Planes maquiavélicos para que nazca el Anticristo. El demonio, responsable de todos los males del mundo. Profecías sobre circunstancias que propiciarán la llegada del Apocalipsis (en especial las de Nostradamus). Por no hablar de alguno inminente que ya ha planificado el Maligno con sus perversas ideas. ¿Os suenan estos temas?

El cine lleva décadas planteándolos. Y varias bandas sonoras han superado incluso a películas de este género tan concreto dentro del terror.

Veamos unas cuantas, varias de ellas calificadas como de culto.

La semilla del diablo – Roman Polanski (1968)

El director polaco nos asustó sin mostrar apenas, dándonos libertad para imaginar lo que no se veía en la pantalla. Secuencias borrosas e insinuaciones terroríficas acerca del bebé que lleva en su vientre bastaron para inquietar a la protagonista y al público.

Y si acompaña la inestable música de su compatriota Krzysztof Komeda, todavía más. Una nana que no tranquiliza al escucharla. ¿Quizá inspiró a Waldo de los Ríos para la canción infantil de “Quién puede matar a un niño”? ¿Y a Chicho en el estilo de rodar?

La profecía – Richard Donner (1976)

No sólo la película que inició la trilogía de Damien Thorn como la encarnación del demonio está considerada como una de las mejores del cine diabólico. La banda sonora de Jerry Goldsmith aún sobrecoge.

Imposible olvidar esta mítica “Ave Satani” en oposición a las oraciones cristianas -, con ese sonido de campanas, los coros en latín y el bajo continuo que marca el ritmo con unas pocas notas, reforzado por las cuerdas.

El día de la bestia – Álex de la Iglesia (1995)

Disfrazada de comedia satánica – y de Carabanchel, como decía Santiago Segura – narraba la odisea del cura Ángel Berriatúa por encontrar al Anticristo antes de que naciera en Madrid en la Navidad de ese año.

El italiano Battista Lena optó por insertar el rock de Def Con Dos en la banda sonora. Son habituales en el heavy las referencias a esta temática y sigue circulando la leyenda que afirma que pueden apreciarse mensajes ocultos si pones un disco al revés.

Pactar con el diablo – Taylor Hackford (1997)

Si en “La profecía” el señor de los infiernos elegía para crecer el ámbito de la política, en “Pactar con el diablo” se mueve como pez en el agua en otro más cotidiano pero muy lucrativo cuando eres tan bueno aunque corrompible como demuestra Keanu Reeves: El de la abogacía.

Este actor estaba en auge, Al Pacino da un recital de interpretación y Charlize Theron se presentó en sociedad en su primer papel relevante.

La banda sonora de James Newton Howard marcó un patrón que seguirían otras producciones, como la siguiente:

El fin de los días – Peter Hyams (1999)

Seguimos en otro sector que mueve mucho dinero en la sociedad: El financiero. En esta ocasión el príncipe de las tinieblas poseía a un banquero con el aspecto de Gabriel Byrne. Para enfrentarse a él, el mismísimo Arnold Schwarzenegger. Quizá que él fuera el protagonista y ese enfoque de acción la diluyeron como una película diabólica que aprovechaba el tirón de las profecías sobre el nuevo milenio.

Sin embargo, el tema principal de John Debney no pasó inadvertido. Un autor que luego se redimiría componiendo la banda sonora de “La pasión de Cristo”, de Mel Gibson.

Habría otros títulos relacionados con la presencia del demonio, pero tal vez estos cinco son los que lo incorporan como un personaje más dentro de la trama. Bueno, luego estarían también los que lo han tratado en clave de comedia. Pero no dentro del género que nos ocupa.

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