Abel Korzeniowski: El David que venció a Goliat.

Tiempo de lectura: 3 minutos

Uno de los casos más curiosos de bandas sonoras. Me enteré de él escuchando “Perpetuum Mobile”, el programa de radio conducido por mi amigo Jaume García Castro (y compañero en Estamos de cine). Un gran gestor cultural, experto en el séptimo arte y el teatro, y buscador incansable de música de calidad menos comercial. A menudo incluso descubre rarezas, como esta anécdota. De hecho, fue ahí donde oí el nombre de Abel Korzeniowski por primera vez.

Una joven promesa

Hasta 2006 Korzeniowski había desarrollado su carrera en Polonia, destacando como un joven músico muy preparado. Desde ese año, al igual que otros de su generación, probó suerte en el mercado norteamericano. Al principio compuso para pequeñas producciones. Cortometrajes, telefilms y algunas películas dirigidas por cineastas tan desconocidos como él. Estas últimas tuvieron una buena acogida. Aunque no la suficiente como para que su nombre se hiciera aún un hueco en Hollywood.

Todo cambió cuando en 2009 el diseñador Tom Ford apostó por él para la banda sonora de su ópera prima, “Un hombre soltero”. La película obtuvo también críticas positivas. Pero, además, Korzeniowski podía añadir ahora un plus a su trabajo. El director tenía un caché. O al menos prestigio en un mundo paralelo al de muchos artistas del cine: La moda.

He aquí una pequeña muestra de su música:

Esta circunstancia le permitió ser un contacto más en la agenda de Ford y abrirse camino para que una estrella como Madonna supiera quién era y lo contratara.

Una diva maldita

La “reina del pop” estaba rodando su segunda película: “W.E”. Las siglas del título servían como doble juego con los protagonistas de la historia: Wallis Simpson y el futuro Eduardo VIII de Inglaterra. Por un lado, incluía las de ambos para narrar su romance incorrecto desde una óptica monárquica. Por otro, uniendo las dos iniciales se obtenía el pronombre personal “we” (nosotros). La idea del título prometía para tratar de hacer olvidar su anterior fracaso como directora en “Obscenidades y sabiduría”.

Madonna quería redimirse con “W.E”, y poner fin a la maldición que la perseguía: Sus fiascos en taquilla, fuera cineasta o protagonista. Cada vez que se atrevía con un papel principal recibía malas críticas, pese a no dirigir si actuaba en la película. Para esta ocasión había pensado también ponerse detrás de la cámara y que fueran otros los intérpretes. Dio igual. “W.E.” supuso un enésimo ejemplo de esa presunta maldición.

No obstante, esta vez sí hubo una diferencia. La banda sonora consiguió alzarse con el Globo de Oro. De ahí que David venciera a Goliat.

El secreto de Korzeniowski

A continuación intentaré explicar cuál pudo ser la clave de ese éxito según mi experiencia al escuchar la música.

Enseguida me di cuenta de su asequibilidad para el oído. Las melodías son sencillas y ejecutadas por unos pocos instrumentos principales: El piano y, sobre todo, un cuarteto de cuerda. Éste es el que adorna con acompañamientos, respuestas en eco, pizzicatos, ostinatos, trémolos… Sólo en algunos momentos puntuales aparecen otros como el acordeón, el clarinete, o el triángulo.

Quizá la pieza más famosa de todo el disco sea “Charms”, que incluyo en mi repertorio con un arreglo propio para piano. En ella se pueden verificar estas características.

El efecto que dichos instrumentos causan son la representación de lo que la película pretende plasmar: Intimidad, romanticismo, realeza… La banda sonora transmite lo que alguien vería en una sala de cine y puede disfrutarse sin las imágenes. Lo cual, a tenor de las críticas, tal vez sea mejor idea.

Todos los temas de la banda sonora son interesantes. Podrían haber sido firmados por otros compositores europeos tan consagrados como Yann Tiersen, Ludovico Einaudi, Michael Nyman o Alexandre Desplat. Por estilo y por calidad.

Sin duda trabajar con Madonna supuso para Korzeniowski un punto de inflexión en su carrera. Actualmente se ha convertido en un cotizado músico. Las bandas sonoras de taquillazos como “Animales nocturnos” (también dirigida por Tom Ford), o la fantástica serie de televisión “Penny Dreadful” son su mejor aval.

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