Concierto de Ennio Morricone en el WiZink Center de Madrid

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El pasado miércoles 8 de mayo tuvimos el privilegio de asistir a la despedida del Maestro sobre los escenarios, en una noche inolvidable. He aquí nuestra particular crónica, a la espera de poder anunciar importantes noticias.

 

«En primer lugar, posiblemente alguno no quedó plenamente satisfecho con la selección que Ennio Morricone ha preferido interpretar en sus últimos conciertos. Se echaron en falta hits como «La muerte tenía un precio» o «Érase una vez en América» (o de series como «La Piovra» o «El secreto del Sáhara», cuya música las mejoraba). Incluso otros fragmentos de bandas sonoras que sí sonaron (por ejemplo, «Los intocables»). Pero es que el Maestro tiene una obra tan vasta, que hubiera necesitado dos programas distintos para contentar a todo el mundo. Además, parece que para esta gira quería rescatar piezas más olvidadas. Si no, no se explica la inclusión de «La tienda roja», «Ostinato ricercare per un’ immagine», «Nostromo» o una amplia sucesión de películas clasificadas dentro del bloque de cine social, algunas absolutamente desconocidas pero que quizá Morricone pretendía reivindicar. Entre éstas, una rareza titulada «Los trabajadores van al cielo», con sonidos industriales. Eso sí, todo un descubrimiento el rítmico tema de «Aboli¢ao». Con ellas puso de manifiesto su peculiaridad al dar protagonismo a instrumentos clásicos menos usuales o modernos como la batería o la guitarra eléctrica, que ha inspirado a tantos autores posteriores.


Sí tuvo más sentido que, después de «Novecento», en su paso por España se decantara por «Átame» y «La luz prodigiosa», realizadas en nuestro país. La primera, con un increíble solo de trompeta y un tremendo cambio enérgico y casi violento acorde con la película, en la que intuí en ciertos momentos las notas de otra pieza conocida (creo que «Chi Mai»). Y la segunda, porque debía ser cantada por el as que se guardaba en la manga para la recta final del concierto: Dulce Pontes. De hecho, «La luz prodigiosa» fue el tercer bis, convirtiéndose en una de las sorpresas de la noche en mi opinión (aunque Morricone ya había puesto de relevancia años antes esta película en conciertos emblemáticos como el del Arena de Verona). Para muestra, el siguiente enlace:

 

Pese a que no soy demasiado aficionado al fado, reconozco que la portuguesa posee una gran técnica vocal, como demostró en «Sacco y Vanzetti» en esa sucesión de frases que la solista ha de repetir en tesitura grave y aguda, aumentando en cada uno el tono ascendente (si bien eché de menos el «Here’s to you»). Ésta es una de las señas de identidad del estilo de Morricone respecto a la exigencia que impone a las sopranos de llevarlas al límite del virtuosismo con notas casi imposibles. Por supuesto lo repitió con Susanna Rigacci en la famosa «The ecstasy of gold», tanto en el bloque dedicado a Sergio Leone (donde también sonaron el tema principal de «El bueno, el feo y el malo» y el de la armónica de «Hasta que llegó su hora»), como en el segundo bis.


Tras el intermedio, el Maestro comenzó con la única película por la que incomprensiblemente ha recibido el Oscar («Los odiosos ocho», pese a que no hace mucho despotricó contra Tarantino, y en cuyo tema predominan los timbres más profundamente graves) y se metió en el bolsillo a un rendido público con «La Misión» y con la que no figuraba en el programa pero no podía faltar como primer bis: «Cinema Paradiso», tanto su tema principal como el de amor compuesto por Andrea, el hijo de Ennio. No es de extrañar que en el WiZink Center – con muy buena acústica – se aclamara de pie al Maestro con vítores como la estrella moderna que es al haber conseguido que también la gente joven lo siga, a la vista de su importante presencia en el recinto. Y es que Morricone, en directo, imprime otro tempo a sus composiciones y suena diferente acompañado de los 200 músicos de la Roma Sinfonietta y el Coro Talía. Incluso dirigiendo ya sentado. Lamentablemente, como me ha dicho una amiga, quedan pocas oportunidades para comprobarlo. Sólo ya en su Italia natal.»

 

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