Cuando el músico pasa más tiempo buscando que creando

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Hay películas cuya música consiste en una recopilación de temas de otros autores distintos del compositor, o la intervención de éste es mínima. Sin embargo, no son peores en su trayectoria musical. Sólo que su rol cambia, de innovador a investigador. Y a veces esta labor también es ardua. Tened en cuenta que, además de encontrar esas piezas, su selección ha de seguir cumpliendo el objetivo principal de cualquier banda sonora: Encajar con las imágenes.

El ejemplo más claro es Quentin Tarantino, como ya os expliqué con “Django desencadenado” aquí. Pese a ser director, siempre acierta escogiendo las pistas más adecuadas de sus discos favoritos. Y eso que sus resultados son de lo más ecléctico. “Érase una vez en Hollywood” ha sido su más reciente éxito, tanto en taquilla como en buen gusto. Por cierto, incorporando entre otros el “Bring a little lovin’” de “Los bravos”, aquel mítico grupo de nuestro país.

Pero la lista de ejemplos es amplia. Veamos unos cuantos más.

Clásicos populares

La mayor parte de las obras que Leonard Rosenman incluyó o adaptó para la banda sonora de “Barry Lyndon” son conocidas. La “Sarabande” de Haendel (presente en varios artículos como en el repertorio), el “Concierto para dos clavicémbalos y orquesta en do” de J. S. Bach o el segundo movimiento del “Trío para piano en Mi bemol” de Schubert son quizá las que más pueden sonar. Pero tanto Stanley Kubrick como Rosenman amplían el concepto de “clásico popular” a marchas militares e incluso música irlandesa, con temas tan célebres y tradicionales como éste:

No es el único título de Kubrick que se nutre de varios autores. Recordad, por ejemplo, “2001, una odisea del espacio” con los inconfundibles “Así habló Zaratustra” (Richard Strauss) y “El Danubio azul” (de otro Strauss – Johann – aunque no pariente del anterior).

Cuidado al empezar a tratar con la Mafia

Algo os anticipé al tratar su figura aquí. Danny Elfman sustentó la banda sonora de “La gran estafa americana” en temas de artistas como Duke Ellington, Elton John, Tom Jones, Wings, Donna Summer, Electric Light Orchestra… y muchos más. De hecho, la única pista compuesta por él es “Irving montage”.

Con describir al protagonista, me vale

El caso de Alan Silvestri es parecido respecto a la banda sonora de “Forrest Gump”. Como Elfman y según el álbum oficial, tan sólo compuso la suite final dedicada al personaje (que incluía el célebre tema de la pluma sobrevolando en los títulos de inicio, eso sí). El resto, 33 canciones del mejor soul, rock y country norteamericanos. Como ésta que seguro os suena:

El director de la película – Robert Zemeckis – hizo lo propio con las de The Beatles mucho antes que Daniel Pemberton para “Yesterday”, de Danny Boyle, en 2019. Cuarenta y un años se adelantó con el cuarteto de Liverpool en su selección para “Locos por ellos”. Claro que si el argumento gira en torno al fenómeno fan sobre el grupo, también tiene su lógica.

 

Sirva como apunte final que hasta una figura como John Williams también recurrió a la recopilación para una de sus bandas sonoras: La de “Atrápame si puedes”. Sin embargo, sería faltar a la verdad afirmar que es como los anteriores. Aunque agregó cinco temas ajenos – de Frank Sinatra, Stan Getz, Nat King Cole, Judy Garland y Dusty Springfield -, no menos cierto es que los otros once son suyos.

 

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