Henry Mancini: El rey del sonido melódico

Tiempo de lectura: 3 minutos

Muchos compositores definen un estilo propio e inconfundible a partir de sus vivencias. Es el caso de Enrico Nicola – Henry -Mancini, autor de melodías inolvidables (luego las recordaré, entre otras).

Se inició con la flauta, para luego consagrarse como pianista y director de orquesta. Llegó a fundar la suya, conduciéndola mientras él mismo tocaba. Algo que está al alcance de muy pocos y prueba su genialidad como músico.

Una imaginación desbordante

Su formación en el jazz y ser miembro de la orquesta de Glenn Miller fueron claves (Mancini adaptó su música para el biopic “Música y lágrimas”). El amplio conocimiento de los distintos ritmos le permitía improvisar, jugar y crear temas de carácter suave, románticos y melancólicos. El de los timbres le facilitaba transformar un conjunto sinfónico en una big band acompañada por la sección de cuerda (suele dar bastante relevancia a instrumentos menos habituales como el saxofón, el trombón o el clarinete). La percusión en muchas de sus obras se limita a marcar el tempo o a intervenciones de xilófonos que aportaban magia a sus melodías.

Pero Mancini también destacó como arreglista. Desde piezas clásicas como los movimientos más famosos de la 5ª sinfonía o la sonata “Claro de luna” –ambas de Beethoven -, hasta uno de su compatriota Nino Rota que le hizo alcanzar el nº 1 de la lista Billboard: El tema de amor de “Romeo y Julieta”, dirigida por Franco Zeffirelli.

Aquí, además, puede escucharse el coro que complementaba a su orquesta en muchas ocasiones.

Su colaboración más fructífera

Henry Mancini trabajó con Orson Welles, Stanley Donen, Howard Hawks… Sin embargo, su nombre siempre irá ligado al de Blake Edwards. Desde 1957  a 1993 – el músico murió al año siguiente -, nada más y menos que 30 títulos en común (sin contar series como “Peter Gunn”). Uno de ellos con varias entregas y que merece un capítulo aparte. Os propongo que vayáis adivinando cuál puede ser. Podéis descartar películas como “El guateque”, “Días de vino y rosas”, “La carrera del siglo”, “Víctor o Victoria”… Incluso “Desayuno con diamantes”, cuyo “Moon river” es una de las canciones más interpretadas en la historia del séptimo arte.

La versión más difundida es la que sonaba al comienzo del programa “Qué grande es el cine”. Pero yo os traigo la que llevo en el espectáculo, que es más rara y en la que podéis ver lo que comentaba antes: Al propio Mancini al piano y dirigiendo a su orquesta.

¿Fueron antes los dibujos, o la película?

Sí. Era “La Pantera Rosa” y la pregunta que muchos aún se hacen. Quienes hayáis visto la comedia protagonizada en 1963 por Peter Sellers recordaréis que no era un dibujo sino un diamante. De hecho, el personaje animado tan sólo aparecía en los títulos iniciales. Quizá para reforzar el humor o diferenciarse de otras películas cómicas.

Sin embargo, cosechó tanto éxito, que se pensó en convertirlo – era macho, pese a lo que se cree – en una estrella de varios cortos. Su popularidad continuó y al final tuvo su propia serie. Bastante larga, por cierto: 27 años.

El leitmotiv de la pantera se hizo igual de pegadizo cuando la gente lo escuchaba. Hasta el punto de que se adaptó a otros géneros. Por ejemplo, al mambo.

Pero el tema principal no fue el único que destacó. La serie también incluía “A shot in the dark”, el del inspector Clouseau (aunque en los dibujos animados no se mencionaba su apellido).

La saga de películas de Edwards sobre el felino dio lugar a 8 películas. Algunas contenían otras piezas dignas de redescubrir, como ese “Shadows of Paris” con el que comenzaba la secuela “El nuevo caso del inspector Clouseau” (y que podéis escuchar en los conciertos mientras proyecto la enrevesada escena inicial).

 

Henry Mancini es otro de esos autores que merecen un puesto en el Olimpo de las bandas sonoras. Acabó componiendo sintonías de series como “Remington Steele”, “Hotel” o “El pájaro espino”. Incluso para otros dibujos animados famosos como “Tom y Jerry”. Pero en su época dorada obtuvo 4 Óscars, un Globo de Oro y 20 Premios Grammys, más otro póstumo. Además, ejerció como orquestador en otras películas y adaptó a colegas suyos. Su repertorio fue muy extenso y otros pianistas como Richard Clayderman han prolongado su estela.

Comparte esta entrada en tus redes sociales
Share on Facebook
Facebook
Tweet about this on Twitter
Twitter
Share on LinkedIn
Linkedin