Howard Shore: Oscuridad más allá de Mordor

Tiempo de lectura: 2 minutos

Muchos descubrieron a Howard Shore a raíz de las películas sobre los libros de J.R.R. Tolkien. Pero este canadiense atesora una larga trayectoria desde los 70. Sus composiciones suelen ser oscuras, graves e inquietantes. Por ello no es difícil que cualquier director que pretenda plasmar ese tipo de imágenes recurra a él.

Experimentando

Los orígenes de Shore se remontan a sus colaboraciones con David Cronenberg. Un cineasta no apto para todos los públicos, que suele recrear ambientes malsanos y perturbadores en sus películas (sobre todo de ciencia ficción y terror fantástico, aunque sus últimos trabajos han derivado hacia el drama). Sus complejas tramas se caracterizan por la violencia, el sexo, la venganza y los traumas psicológicos. Desde “Cromosoma 3” a “Maps to the Stars”, raras son las excepciones que no cuentan con la música de Shore. Sin duda, un aspecto que contribuye a potenciar esa atmósfera.

Cambio de registro

A mediados de los 80 Shore pasa al terreno dramático, pero también al de varias comedias: “Jo, qué noche”, de Martin Scorsese (con quien repetirá en unas cuantas películas) o “Big” – con un Tom Hanks que por entonces sólo rodaba humor – son algunos ejemplos de esa “metamorfosis”

Sin embargo, aunque irá alternando los géneros y colaborando con Cronenberg, los 90 marcan su camino hacia el thriller. Y cuál mejor para empezar que “El silencio de los corderos”.

He aquí su famoso tema principal, con papel destacado de las cuerdas:

Con otro David

Dicen que el anterior es el policíaco número uno de esa década. Afirman que el segundo es “Seven”, de David Fincher. Otro thriller sórdido y macabro ideal para el estilo de nuestro protagonista.

El resultado fue tan satisfactorio para Fincher, que contó de nuevo con Shore en “The game” y “La habitación del pánico”. Mientras, Howard fue curtiéndose en el género con otros directores de moda en él como Barbet Schroeder o Joel Schumacher. Entre medio, como curiosidad, reemplazó a Danny Elfman para componer la banda sonora de “Ed Wood”. Lógico, cuando de lo gótico a lo oscuro sólo hay un paso.

A partir de aquí, Shore se centró en la trilogía de “El Señor de los Anillos” (que tendrá un artículo aparte porque lo merece) y en trabajar en exclusiva para Cronenberg, Scorsese y Peter Jackson también después para las precuelas de “El hobbit”.

 

Es muy probable que desde ahora, si os fijáis en el compositor de alguna película con un argumento duro o angustioso, figure en su ficha el nombre de Howard Shore.

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