«Isabel»: Una propuesta moderna para una serie medieval

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El boom de “Juego de Tronos” eclipsó otras series muy dignas ambientadas también en el medievo. Es el caso, en mi opinión, de “Isabel”. Una producción nuestra, aunque basada en la recreación histórica y no en la ficción.

El responsable de su banda sonora, Federico Jusid, es un talentoso argentino que se mueve entre Madrid, Buenos Aires y Los Ángeles. Una celebridad en su país que también ha dejado su impronta en España, sobre todo en televisión. Seguro que os suena «El secreto de sus ojos», cuya música es suya. Incluso colaboró como orquestador con Alberto Iglesias y Harry Gregson-Williams en la de “Exodus: Dioses y Reyes”. Además, compartió en 2016 nominación como Compositor del Año con Ennio Morricone, James Horner y Michael Giacchino. Ahí es nada.

Cada episodio era un deleite musical cuando veía la serie. Hacía mucho tiempo que no disfrutaba así y esa experiencia me marcó. No era el único, según comprobé al convertirme en coadministrador de la página del club de fans de la banda sonora, cuando su presidente me lo propuso. También decidí arreglar para mi espectáculo una suite con varios temas. Al hacerlo me encontré con que tenía dificultad para entender la letra de algunos. Me puse en contacto con el propio Federico y, al explicarle las circunstancias, me dijo que su productora Metronome me las enviaría sin mayor problema. Cumplió su palabra. Así que puedo testimoniar que además es una persona muy amable y cercana.

Pero vamos ya a desgranar algunas características de la banda sonora de “Isabel”.

Una armonización diferente

Federico Jusid propone una novedad ya desde el inicio a cada capítulo. La soprano canta a capella una melodía que podría pasar por antigua. Pero ésta se sostiene por unas notas alargadas que nada tienen que ver con la época. Esta característica se aprecia sobre todo en el desenlace. La voz acaba dejando una sensación de falta de conclusión. Algo poco habitual en el siglo XV, donde las composiciones terminaban con una cadencia que indicaba el final.

El recurso de utilizar armonías impropias de aquel tiempo se mantiene en muchos momentos de la banda sonora. Al igual que la variedad de instrumentos de cualquier orquesta actual. La partitura desarrolla pasajes que destacan por su multiculturalidad, amalgamando sonidos de las tres culturas presentes en la serie: Cristiana, hebrea y árabe. Aquí tenemos un ejemplo sobre esta última.

Cuando lo sencillo se convierte en grandioso

Jusid basa el poder de su música en la globalidad. Muchas melodías son sencillas, pues se mueven en intervalos naturales para el oyente. Sin embargo, domina muy bien cuáles de ellos utilizar en cada armonización. Además, sabe aprovechar el potencial de todas las secciones instrumentales para reforzar lo que el guión demanda. El conjunto es sólido y equilibrado. Los instrumentos secundarios complementan a los principales, enriqueciéndolos y nunca diluyéndolos.

Además, el compositor se inspira en otros autores universales posteriores. Escuchamos algunas referencias, como Brahms, Mahler, Mozart o incluso tintes impresionistas al describir los viajes de Colón. Lo paradójico y curioso es que encajan con el estilo implementado por Jusid, sin desvirtuar su esencia.

La contribución de los coros

Si los instrumentos juegan un papel importante, los coros aún refuerzan más la expresividad en la banda sonora. Esta afirmación queda reflejada en el tan triste como hermoso “Réquiem”. Una pieza que se repetirá en bastantes capítulos porque durante la serie fallecen muchos personajes cercanos a Isabel. Cuando esta música acompaña a las escenas luctuosas, se intensifica la carga emotiva y sensible.

Otro ejemplo. La Reina sufre además una crisis existencial. Para ella es contradictorio profesar una piadosa fe y transigir con la Inquisición, que inflige horribles tormentos en nombre del catolicismo. Sus dudas interiores se ponen de manifiesto en el “Salve Regina”. Resulta difícil seleccionar unas pocas participaciones de los coros, pues todas son brillantes.

Tal fue el éxito de Isabel” y del trabajo de Federico Jusid, que se ha convertido en el músico oficial de cualquier apuesta de corte histórico para la televisión española. Muestra de ello son las posteriores “Carlos, Rey Emperador”, su notable cliffhanger cinematográfico “La corona partida”, o “La catedral del mar”. La última, «Hernán».

 

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