Jack Nitzsche: El cazador de temazos

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Hace un par de semanas publiqué un artículo sobre temas asociados a una película, pero que no pertenecían al autor de la banda sonora. Al final del mismo os prometí que otro día hablaría de un compositor que tenía varios hits ajenos. Porque, de los diez temas que incluí en este artículo, tres podrían haber sido de Jack Nitzsche.

No debéis confundirlo con Friedrich, el filósofo, de apellido casi igual (Nietzsche). Jack era un músico, arreglista y productor que llegó a trabajar con los Rolling Stones. Sus bandas sonoras no lo encumbraron como a otros genios, pero “olfateó” auténticos temazos para las siguientes películas. Títulos que a su vez también se identifican hoy por determinadas escenas.

Una habitación sobrecogedora

El frío era lo de menos. Los fenómenos inexplicables que sucedían en la cama de Regan nos helaron la sangre. Sus ojos en blanco, los cambios en la voz, escucharla pronunciar lenguas muertas y, claro, ese giro cervical de 360 grados.

“El exorcista” supuso una revolución en el cine de terror en 1973. Un género en el que Nitzsche tampoco podía explayarse. Así que ofreció lo mejor de la banda sonora al final, insertando el famoso comienzo del “Tubular bells” de Mike Oldfield. Un disco que había alcanzado gran éxito y que, tras sonar en los títulos de crédito, aún extendió más su popularidad.

Para compensar, subamos la temperatura

Joe Cocker invitaba a Kim Basinger a quitarse todas las prendas… hasta que llegaba al sombrero, que sí podía dejárselo puesto. El “You can leave your hat on” no sólo se convirtió en una canción icónica para cualquier striptease femenino – como luego “Full Monty” haría lo propio para el masculino con Donna Summer y su “Hot Stuff”. Sin duda ya va unido a “Nueve semanas y media” (1986) y a la ocurrencia de Jack Nitzsche.

Cocker la interpretó, aunque el compositor tampoco fue él, sino Randy Newman. Tom Jones también la versionó en la propia “Full Monty”.

Una pandilla en peligro

Cuatro chicos que se sienten marginados buscan el reconocimiento y la gloria, tratando de localizar a un niño desaparecido. Sin embargo, esa aventura pondrá a prueba sus vidas y deberán estar más unidos que nunca para afrontar el riesgo.

Rob Reiner adaptó también en 1986 una novela corta de Stephen King (“The body”), bajo el título original de “Stand by me”, quizá para remarcar la confraternización entre los chavales. Jack Nitzsche intuyó – cómo no – que bastaba con el célebre tema homónimo de Ben E. King y acertó. Los títulos de crédito de la película son mucho más amenos si lo escuchas. Una preciosa canción que, en mi opinión, alcanza sus cotas más altas en el intermedio con los violines.

Para hacer justicia a Nitzsche hay que decir también que no sólo vivió de temas de otros. En los años 70 fue nominado al Óscar por la banda sonora de “Alguien voló sobre el nido del cuco”, obteniendo el galardón por fin en 1983 como autor de la mejor canción original – sí, suya – por “Up where we belong” (“Oficial y caballero”).

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