“Robin Hood, príncipe de los ladrones”: Modernizando el cine de capa y espada

Tiempo de lectura: 3 minutos

“Robin de los bosques” (tanto la película muda interpretada por Douglas Fairbanks como la sonora de Errol Flynn) fueron en su día auténticos éxitos. Parecían por ello clásicos intocables. Sin embargo, Kevin Reynolds consideró en 1991 que podía actualizar para el cine el enfoque épico sobre el arquero de Sherwood. Desde 1938 hasta entonces se habían realizado versiones de bajo presupuesto, la animada de Disney y algunos intentos televisivos.

John Irvin estrenó ese mismo año “Robin Hood, el Magnífico”, con una joven Uma Thurman. Sin embargo, quedó eclipsada por “Robin Hood, príncipe de los ladrones”. Veamos las razones, entre las que por supuesto también influyó la banda sonora.

La innovación

Kevin Reynolds debutó como director en la serie de Steven Spielberg “Cuentos asombrosos”. Tras rodar una película bélica, se arriesga con Robin Hood. En ella moderniza personajes, diálogos y entretenimiento con movimientos de cámara dinámicos y escenas espectaculares, que ayudan a mantener el ritmo. Se consolidará como un renovador del género de aventuras con “Rapa Nui” o “La venganza del Conde de Montecristo” (en la que se centra en la parte menos dramática de la novela de Alexandre Dumas). Pero el fracaso en taquilla de “Waterworld” frenó su progresión.

La música de Michael Kamen – quien triunfó en los 80 con las bandas sonoras de “Brazil”, “Los inmortales”, “Arma letal” o “La jungla de cristal” – tampoco tiene nada que ver con la clásica de Erich Wolfgang Korngold – otro especializado en el cine de aventuras – para “Robin de los bosques”. He aquí la comparación de ambos temas principales:

Mientras Korngold adopta un tono más solemne, Kamen introduce unas notas rápidas con los violonchelos para advertir ya sobre la acción. Luego deriva hacia la fanfarria en la que sobresalen el viento metal y la percusión, in crescendo.

Las aportaciones a la leyenda

Kevin Costner estaba en auge como actor y director – había arrasado con “Bailando con lobos” y “J.F.K.” – y trabajado con Reynolds en uno de sus primeros papeles protagonistas. Alan Rickman dio vida a un magnífico villano y una deliciosa Mary Elizabeth Mastrantonio a Marian. Además, la película añadió otros aspectos, bien recreados en la banda sonora:

  • Las Cruzadas: La historia no comienza en Inglaterra, sino en Jerusalén con Robin de Locksley prisionero de los sarracenos. Kamen inserta adornos moriscos durante las secuencias que transcurren en Tierra Santa.
  • Azeem: El personaje de Morgan Freeman resulta chocante al principio al ser un infiel en un país que aborrece a los de su raza. Pero no sólo encajará poco a poco en el argumento junto a los proscritos, sino que resultará decisivo. Incluso deja patente la sabiduría y los avances de la civilización árabe.
  • El tratamiento de los villanos: Tanto Guy de Gisbourne como el sheriff de Nottingham son unos malvados más crueles y psicópatas que los interpretados en su día por Basil Rathbone y Claude Rains. El tema de Gisbourne empieza con una melodía medieval europea que describe el regreso de Robin. También anticipa el de Marian por hallarnos en sus dominios (lo desarrollaré más tarde). Se vuelve después enérgico y grave, representando la perfidia del primo del gobernador. Además, Kamen lo compone en tonalidad menor, para acentuarla.
  • Paganismo y religión: Dos conceptos presentes en la época y que el sheriff usa para sus fines: Los ritos con la bruja, adorando al diablo, y fingiendo luego ser cristiano para poder contraer matrimonio con una noble que le permita adquirir más poder. La música sigue en tonalidad menor y se torna más inestable, casi disonante y con algunos sonidos chirriantes e imitación de gritos, aunque conserva el medievalismo.
  • La visión de la Iglesia: El Obispo y Fray Tuck son los polos opuestos del clero y de su honradez. Por ello, para retratar al fraile bonachón que se unirá a Robin, Kamen utiliza un estilo más desenfadado.
  • El desenlace: La última media hora de la película es excelente. Sin hacer spoiler, sólo diré que la acción es vertiginosa, al igual que la música. Atención a la explosión orquestal final.

El tema estrella

No es otro que el de Lady Marian. Lo comento en último lugar porque fue el que más sonó, gracias a la balada “Everything I do, I do it for you”, de Bryan Adams. Una pieza muy dulce, con instrumentos de cuerda (incluyendo el arpa), flauta y oboe. Los vientos en esta ocasión sólo actúan como eco.

Ésta no sería la única vez que Adams y Kamen colaborarían. Suyo también fue un hit como el “All for love” para “Los tres mosqueteros” (que el canadiense cantó junto a Rod Stewart y Sting). Así como otra famosa balada: “Have you ever really loved a woman?” (“Don Juan de Marco”).

El disco con la música de la película de Robin Hood se cierra con la canción “Wild times”, interpretada por Jeff Lynne (vocalista y líder de la Electric Light Orchestra).

 

Esta versión sobre el ladrón de ricos más experto con el arco lo tenía todo, en mi opinión, para ser la definitiva. Cualquier otro remake sí parece innecesario para superarla. Sobre todo, la banda sonora. Posiblemente la mejor de Michael Kamen.

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