“Titanic”: Por qué no naufragó su banda sonora

Tiempo de lectura: 4 minutos

Dicen que la Academia compensó con 11 Oscars el dinero que James Cameron perdió hundiendo este barco. Es probable que el presupuesto de “Titanic” mermara con tanto gasto. Sin embargo, también muy injusto que se pongan en entredicho algunos de esos premios, entre ellos el de su banda sonora. Sin duda, una de las mejores de James Horner. Y eso que la primera opción de Cameron para la música era Enya.

En “Estamos de cine” dedicamos un programa especial a este compositor cuando falleció y, cómo no, hablamos de “Titanic”. Puedes escucharlo aquí.

El agua e Irlanda, grandes protagonistas

Horner consideró que el estilo musical de Enya podía favorecer el resultado. Así que, dejando de lado las rencillas con Cameron y su orgullo personal, se inspiró en el new age.

Por ello en la banda sonora de “Titanic” hay dos elementos presentes también en toda la película: Los acuáticos y las referencias al verde país. El mar es un personaje más del argumento (incluso decisivo) y muchos viajeros del trasatlántico eran irlandeses. Sobre todo emigrantes, como el propio Jack Dawson (Leonardo Di Caprio).

Ya la primera pista del disco – “Never an absolution” – incluye ambas temáticas, con el sonido de una gaita y de la percusión imitando el goteo del agua, seguidos de un suave canto femenino que pudiera evocar al de las sirenas. Las voces sintetizadas también intervienen al comienzo de la segunda pieza – “Distant memories”, con un fondo instrumental difuminado que representa los recuerdos de Rose DeWitt Bukater (Kate Winslet).

Todos estos recursos musicales culminan en “Hymn to the sea”, alternando gaita y coro con un acompañamiento simple a cargo de la orquesta. Último tema del álbum, pero que se convierte casi en el principal. Su primer minuto y medio suena en los títulos de inicio de la película, en un pasaje de la solemne partida del barco en Southampton y en alguno más hasta el que será el punto de inflexión como veremos más tarde.

De este himno arreglé una versión más breve para el repertorio, en la que intercalo fragmentos de la famosa canción galardonada “My heart will go on”.

Una mezcla perfecta

El guión de la película combinaba romance, acción y drama. Los tres géneros quedan patentes también en la música épica. El primero de ellos tiene un claro exponente en el leitmotiv de la protagonista. No sólo sirve de base a la ya mencionada canción interpretada por Celine Dion. Describe, además, las características de la muchacha. Primero, con una introducción de nuevo a cargo de la gaita, realizando después el piano y el sintetizador un sencillo acompañamiento al coro y a la solista. Luego se incorporan los dibujos trazados por otros instrumentos de sonoridad muy suave como el arpa, el triángulo, la flauta o el clarinete. En definitiva, es un tema muy relajante.

Un cambio radical

El “Titanic” chocó con un iceberg la noche del 14 al 15 de abril de 1912. Esto supuso ese terrible punto de inflexión en el trayecto del barco. También en la banda sonora. Lo denota el tema “Hard to starboard”, todo un anticipo de lo que escucharemos a partir de esa incidencia. Es aquí donde entra en juego la acción y después el drama hasta finalizar en una dantesca tragedia.

Basta este extracto para comprobar que la música se sustenta desde este momento en la percusión y los vientos. Se vuelve épica, pero también nerviosa, contundente y pesada, con continuos golpes de cadenas y yunques. Un ritmo muy marcado alerta de la grave situación que se ha producido. Incluso la reiteración de las trompetas se asemeja a una alarma. El agudo mantenido de las cuerdas, casi molesto, nos prepara para el dramatismo.

Aunque el aspecto romántico brilla en el álbum, en mi opinión son las pistas dedicadas al hundimiento y naufragio del trasatlántico las que encumbran a Horner. Llaman su atención por el uso de disonancias y de contrastes de volumen, atrapando al oyente. Logran crear el suspense y tensión que están viviendo Jack y Rose (al igual que el resto de pasajeros, aunque no olvidemos que ellos están siendo además perseguidos por Lovejoy, el implacable mayordomo de Cal Hockley). El propio tema de la chica acabará teniendo una versión tan inestable como la zozobra del buque.

El clímax de la tragedia tiene lugar desde el minuto 6:00 de la pieza “Death of Titanic”. Las voces fantasmagóricas muestran a las personas que perecen a bordo, o lanzándose a las frías aguas del océano tratando de salvar sus vidas. El inicio de la siguiente pista – “A promise kept” – es ya sobrecogedor. Coincide con las imágenes de los centenares de muertos en la película.

La banda sonora de “Titanic” es capaz de recrear la ilusión que los pasajeros tenían por viajar en un barco de fantasía, su sueño por llegar a una tierra de mejores oportunidades, la diferencia de clases sociales, el lujo, la fastuosidad y los recuerdos de una dura experiencia que para los supervivientes nunca se hundió en el olvido. Tal vez ése sea el mayor reclamo para invitaros a navegar por ella y descubrir un tesoro como el que busca la expedición comandada por el personaje de Bill Paxton.

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