“Troya”: También este caballo escondía saqueadores

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“Troya”, rodada a partir de textos de Homero y Virgilio, fue un intento de Hollywood por mejorar con los medios actuales aquella “Helena de Troya” que filmara Robert Wise en 1956. Algo parecido a lo que ocurrió con “Ben Hur” y su original mudo (podéis recordarlo aquí).

“Gladiator” había resucitado el péplum cuatro años antes y este género volvía a convencer para conquistar la taquilla. Wolfgang Petersen, discreto pero práctico director para la acción, asumió el reto. El reparto – comandado por Brad Pitt – combinó veteranía y juventud (con mayor o menor acierto), para que la película atrajera a los cines a un amplio público en aquel verano de 2004. El guión, escrito por David Benioff – que sería uno de los creadores de “Juego de Tronos” – se centró en una trama más dinámica, suprimiendo los fragmentos más tediosos de sus extensas fuentes literarias. Criticado por ello, el resultado fue más ameno para el espectador.

Deja vu

La banda sonora oficial corrió a cargo de James Horner. Oficial, que no original, pues hay una previa de Gabriel Yared. Sin embargo, este compositor fue despedido por la productora y reemplazado por Horner. Una situación similar a la que él ya había vivido con “Titanic” (como ya publiqué aquí).

Resulta difícil entender la decisión de prescindir de la primera versión de Yared, pues es más genuina, antigua y propia de aquella época. Para muchos un verdadero saqueo. A menos que prefirieran un patrón musical en la línea de “Gladiator” (lo expliqué aquí), como así parece que sucedió cuando escuchas la definitiva, si bien no tan sublime. A favor de Horner hay que decir que contó con muy poco tiempo para arreglar el desaguisado, y que algún tema de la banda sonora es bastante digno.

Por ejemplo, el del romance entre Aquiles y Briseida, el cual sirve de base para el interpretado por Josh Groban y Tanja Tzarovska al final de la película – “Remember me” (que llevo en mi repertorio).

Autenticidad frente a modernidad

Horner elige a esta pareja, dando mayor relevancia al personaje de Brad Pitt. Con Yared Aquiles también tiene su leitmotiv (cuya parte amorosa recuerda al de Varinia y Espartaco compuesto por Alex North para la película de Kubrick sobre el esclavo sublevado). Sin embargo, el autor “apócrifo” escoge a Paris y Helena – cuyo adulterio desata la guerra – para el tema de amor estrella, que también suena en los títulos que cierran su versión. No incluyo estos últimos, pero si los buscáis podréis comprobar que la voz femenina ni siquiera canta en inglés, sino en macedonio. Además, la instrumentación y coros son más arcaicos, y no tan épicos salvo en las escenas que lo demandan. Y hasta en ellas la percusión y la sección vocal son tan importantes como el viento metal.

También se acusó a Horner de abusar en exceso de su denominado “parabara” (sucesión de cuatro semitonos rápidos), de ser demasiado reiterativo en algunos pasajes de la flota griega o de utilizar recursos demasiado modernos como una orquestación más propia de películas como “Titanic” o la inserción de sintetizadores.

Es aquí donde entra en juego la libertad de creación de la que gozó Yared en su momento y que lo diferencia. Sobre todo en las melodías tradicionales y de luto en homenaje a los héroes caídos. Horner se inspira en ellas, pero no alcanza ese nivel excelso de autenticidad. Los cantos rituales de Yared suenan a cultura griega y turca (no olvidemos que Troya estaba situada en la península de Anatolia). Una clara muestra la tenemos en esta comparativa.

ATENCIÓN: SPOILER. SI NO CONOCES QUIÉN MUERE EN ESTA HISTORIA, SIGUE LEYENDO TRAS LOS VÍDEOS.

 

 

La música que acompaña el funeral de Héctor, pese a las esforzadas intenciones de Horner, no transmite el clímax compuesto por Yared. La solista aparece en ambas, pero su protagonismo desgarrador es absoluto en la original.

 

Un nuevo pero efectivo planteamiento

Yared, además, potencia los coros y los instrumentos cuyo timbre y efectos se aproximarían más a los existentes en el siglo XII a. C. Los actuales ejercen como refuerzo y complementan a los principales. Incluso juega con ciertas disonancias, manteniendo al mismo tiempo un espíritu más clásico que Horner y que se asemeja a veces a la banda sonora de Howard Shore para “El señor de los anillos” (justo unos años anterior).

 

En definitiva, la banda sonora de James Horner es meritoria. Está a la altura del proyecto en cuanto a espectacularidad, pese a su escaso margen de maniobra. Pero, sin duda alguna, un título como “Troya” debería haber contado con una música más adecuada al contexto en el que se desarrolla. Por ello esta descartada “Troy rejected” de Yared está considerada hoy como una gran joya. Con esas simples palabras podréis encontrarla en la red y disfrutarla al completo.

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